Entender la cultura cuando vivimos en el extranjero
La cultura se esconde en los detalles más pequeños de nuestra vida diaria. Está presente en nuestros gestos, en nuestra forma de comunicarnos, en cómo interpretamos lo que ocurre a nuestro alrededor y en las expectativas que tenemos sobre los demás.
Muchas veces pasa desapercibida porque es el marco desde el cual entendemos el mundo. Está tan integrada en nuestra vida cotidiana que dejamos de verla. Solo cuando interactuamos con personas de otras culturas empezamos a notar esas diferencias.
Cuando convivimos con personas de distintos países o contextos culturales, es natural que surjan suposiciones y expectativas. Podemos interpretar ciertos comportamientos como “extraños”, “incorrectos” o “poco educados” simplemente porque son diferentes a lo que consideramos normal.
Sin embargo, lo que llamamos normal es simplemente el resultado de nuestra propia experiencia cultural.
Recuerdo una conversación con un hombre alemán a quien le pregunté cómo describiría su cultura. Su respuesta fue:
“No lo sé, nosotros no tenemos una.”
Por supuesto, no quería decir que Alemania no tuviera cultura. Lo que ocurría es que, al haber crecido dentro de ella toda su vida, se había vuelto invisible.
Este fenómeno es muy común: la cultura solo se vuelve visible cuando entramos en contacto con otras culturas.
El impacto cultural de mudarse a otro país
Mudarse a otro país —aunque sea una decisión emocionante— es uno de los cambios más significativos que podemos experimentar en la vida.
Salir del lugar que llamábamos “hogar” implica adaptarse a nuevas normas sociales, nuevas formas de comunicarse y nuevas maneras de entender el mundo.
Desde mi experiencia personal, habiendo vivido toda mi vida en Honduras, estudiado en Estados Unidos y pasado un año académico en Europa, puedo decir que la cultura influye profundamente en quiénes somos.
Cada experiencia cultural tiene el potencial de transformarnos.
Durante este proceso pasé por diferentes etapas:
- De sentirme segura y con ideas claras en el instituto
- A experimentar incertidumbre y cuestionar muchas de mis creencias durante la universidad
- Hasta salir completamente de mi zona de confort al estudiar en el extranjero
Gran parte de ese aprendizaje ocurrió al interactuar diariamente con personas de contextos culturales muy distintos al mío.
Diferencias culturales en la vida cotidiana
Vivir en un entorno cultural diferente nos obliga a cuestionar muchas de las suposiciones que damos por hechas.
Aprendemos a observar más, a escuchar más y a entender que los comportamientos pueden tener significados completamente distintos según el contexto cultural.
Por ejemplo, algo que para un hombre español de 80 años puede considerarse descortés, para una adolescente estadounidense de 14 años puede ser un comportamiento completamente normal.
Este tipo de situaciones pueden resultar sorprendentes, incluso desconcertantes.
Pero también son una oportunidad para desarrollar:
- empatía cultural
- apertura mental
- nuevas formas de entender a las personas
Al mismo tiempo, vivir en otro país puede ser profundamente enriquecedor… pero también desorientador.
Los desafíos emocionales de vivir como expatriado
La experiencia de adaptación cultural no es exclusiva de los estudiantes que estudian en el extranjero.
Muchas personas que viven como expatriadas atraviesan procesos similares cuando construyen una vida en un nuevo país.
Algunos de los desafíos más comunes incluyen:
Confusión de identidad
Cuestionar nuestras propias costumbres, valores o creencias.
Soledad
Sentir nostalgia por el hogar o dificultad para conectar con personas del nuevo entorno.
Incertidumbre constante
Mudarse a otro país implica enfrentarse a situaciones desconocidas y a una gran cantidad de ambigüedad.
Dificultad para desarrollar empatía cultural
Comprender realmente otras formas de pensar y de vivir puede llevar tiempo.
Buscar un sentido de pertenencia
Sentir que realmente encajamos en un lugar nuevo requiere adaptación y vulnerabilidad.
Encontrar equilibrio en un nuevo entorno cultural
Un nuevo entorno puede despertar emociones inesperadas. Algunas pueden ser positivas y otras más difíciles de gestionar.
Lo importante es recordar que no tienes que atravesar este proceso solo.
Contar con acompañamiento y apoyo durante la adaptación cultural puede marcar una gran diferencia. Tener un espacio para reflexionar sobre lo que estás viviendo, entender tus reacciones y aprender herramientas para adaptarte puede ayudarte a reconstruir una sensación de equilibrio y pertenencia.
Un espacio para expatriados que buscan sentirse en casa y en comunidad
Para quienes están atravesando este proceso, la psicóloga Cristina Montoro ha creado el Taller para Expatriados: Sentido de pertenencia.
Este taller está diseñado para ayudar a personas que viven fuera de su país de origen a:
- comprender mejor su experiencia cultural
- gestionar las emociones que surgen al vivir en el extranjero
- desarrollar herramientas para adaptarse con mayor confianza
- reconstruir un sentido de pertenencia en su nueva vida
Vivir en otro país puede ser un reto profundo, pero también una oportunidad de crecimiento personal.
Y con el apoyo adecuado, es posible transformar esa experiencia en una etapa de descubrimiento, conexión y desarrollo personal.
Isabella Arguello
Psicóloga recién graduada y colaboradora en el espacio terapéutico de Cristina Montoro.