Madres agotadas pero conscientes: cómo reencontrarte contigo misma sin dejar de cuidar a los demás

Muchas madres se sienten culpables si priorizan sus necesidades, y por ello las reprimen hasta que un día explotan emocionalmente y/o somatizan. Entre el trabajo, la crianza y las responsabilidades, ¿queda espacio para ti? En este artículo te hablo de cómo el autoconocimiento y crecimiento personal no solo son posibles en la maternidad, sino necesarios.

1. El mito de la “madre que puede con todo”

Presión social vs. realidad cotidiana
El contexto importa, y mucho. Antiguamente, las madres ‘solo’ maternaban (lo cual ya es tremenda tarea, por eso ‘solo’ entre comillas); y se asumió que, fruto de la anhelada y bien merecida igualdad, la libertad de una mujer hoy significa poder elegir ser madre y trabajadora al mismo tiempo. Lo cual implica una tremenda carga: es como tener dos trabajos al mismo tiempo. Uno de ellos no remunerado de forma tangible. Dos vidas al mismo tiempo, en las manos de una mujer.
Y, por supuesto, lo que acaba ocurriendo es que se prioriza familia y trabajo, y el tiempo y la energía para el autocuidado es inexistente.
Y seamos honestas, no todas las mujeres se autorrealizan a través del trabajo, ni a través de la maternidad y/o la familia. Por lo que esta libertad hoy ha de ser cuestionada por cada mujer, y definir qué significa para trazar los pasos hacia una vida y maternidad más consciente y plena.

Cómo impacta este modelo en la salud emocional

Al no tener tiempo para ser mujer, sino solo madre, nuestras necesidades emocionales quedan reprimidas y/o proyectadas. Lo que quiere decir que se bloquean, hasta que el cuerpo no puede más y lo expresa en forma de crisis emocional, relacional y/o existencial.
O las proyecta, que significa que genera irritación ante los que sí expresan y satisfacen sus necesidades físicas y/o emocionales; por lo que sentimientos de rabia y envidia pueden sentirse, en ocasiones, hacia amig@s, pareja e hij@s. Generando culpa e aislamiento, por no entender ni compartir la verdad que ocurre por dentro.

Las consecuencias somáticas de olvidarte de ti misma

La maternidad conlleva infinidad de sensaciones y sentimientos bellos e inigualables a los de cualquier otra relación. Pero también implica dosis de entrega y cansancio que acaban pasando factura en nuestro ánimo y manera de gestionar el día a día.
El cuerpo registra y recuerda todo. La maternidad es un proceso muy ambivalente, todo ocurre muy rápido, y despacio al mismo tiempo. Es el cambio evolutivo más intenso en una mujer, en el menor periodo de tiempo.
La neurociencia hoy ya demuestra que el cerebro de una mujer cambia al convertirse en madre.
El cuerpo registra todas estas experiencias nuevas y, si no tiene espacio para procesar, reparar y resignificar, acaba manifestando ciertos síntomas, enfermedades o cuadros depresivos, de ansiedad y/o pánico.
En ocasiones, patrones de pensamiento intrusivos y/o obsesivos son también frecuentes. Y prevenir siempre es mejor que curar. Por lo que, si aprendemos a escuchar, entender y priorizar a nuestro cuerpo, los beneficios serán innumerables en todas las áreas vitales. Hasta heridas infantiles son invitadas a sanar a través de la maternidad.

2. Señales de que necesitas reconectar contigo

  • Cansancio constante, falta de motivación o sensación de vacío.

  • Desconexión emocional.

  • Dificultades para disfrutar del presente.

  • Irritación, sentimientos de rabia y/o envidia.

  • Crisis existenciales.

  • Ansiedad

  • Dificultades para dormir.

  • Aumento o reducción del apetito.

  • Dolores de cabeza y/o espalda.

  • Alteraciones hormonales.

  • Desconexión social.

3. ¿Es posible cuidarse mientras se cría?

No solo es posible, sino necesario. Para que lo que entregamos sea sostenible en el tiempo y constructivo.
Además, lo experimentado en el presente invita a memorias del pasado a activarse. Cuando maternamos, conectamos con historias infantiles que vivimos, y es una buena oportunidad para atender a nuestra niña interna, y ofrecerle lo que no tuvo.
Heridas de abandono y/o invasión son frecuentes, y acogerlas, repararlas y contenerlas son el mejor regalo que podemos hacernos a nosotras mismas; y a los que nos rodean.
Sanando traumas transgeneracionales que transitan en cascada en nuestro inconsciente.

La importancia del autoconocimiento

Hay que explorar y conocer con lo que cada una carga. Muchas veces tanta responsabilidad se transforma en una indomable autoexigencia que nos drena mente y cuerpo.
Trazar un plan de actividades que nos descargue, que nos permita soltar lo que ya no queremos y/o no nos hace bien. Para elegir lo que nos beneficia, define y recarga.
Esto es la autonomía y la libertad en la mayor de sus expresiones, y no se me ocurre mejor regalo que hacer a nuestros hij@s que estas dos virtudes.

Elaborar un compromiso o plan de acción con las actividades que te dan energía, y minimizar al máximo o erradicar las que generen conflicto y drenaje de nuestra energía.
Para esto se recomienda hacer ‘check-in’ de mente y cuerpo varias veces al día, con el objetivo de explorar cómo impacta en nosotras nuestro entorno.

La puesta de límites

Es de los temas más desafiantes que las madres encuentran.
Permitirse poner límites; si por ejemplo, la relación con nuestra propia madre tiende a ser conflictiva, minimizar el contacto con ella o encontrar pautas que nos ayuden a cortar el contacto antes de que sea demasiado tarde.
O si nos encontramos con las inmensas recomendaciones a través de redes sociales sobre cómo dormir o dar de comer a nuestro bebé, y esto genera tanto ruido que silencia nuestra intuición y sabiduría interna, poner restricciones en el uso de estas.

Buscar espacios propios no es egoísmo

Es autocuidado consciente y responsabilidad. No podemos ofrecer nada que no tenemos, acabaremos explotando y/o pasando la cuenta.
Yo siempre he creído y confirmo que lo que es bueno para una persona, lo es también para sus relativos; aunque en el momento se sienta incómodo.
Enseña mucho que una persona se priorice y se cuide: el amor propio se expande y se convierte en amor transferible a otros.

Cómo pequeños cambios crean grandes efectos en tu bienestar

El camino hacia el bienestar es un proceso, no un resultado.
Respetar su ritmo, y regresar siempre a nuestro compromiso de autocuidado, escucha y aceptación continua.

4. Lo que un espacio grupal te puede ofrecer

Uno de los mayores y más frecuentes malestares de la maternidad es el aislamiento.
Al estar constantemente ocupadas y cansadas, es difícil mantener vínculos y/o actividades que nos nutran.
Un espacio seguro, compuesto por otras madres, ofrecerá validación a través de la identificación con otros procesos, herramientas de gestión e infinitas dosis de acompañamiento y reparación.

  • Un lugar donde poder explorar, escuchar tus necesidades, tu cuerpo, tus emociones, sin ruidos ni exigencias…

  • Un lugar donde soltar, desahogar, descargar, alivianar la carga… y obtener comprensión, contención y aceptación.

5. Mi experiencia como madre y terapeuta

Después de transitar la maternidad en primera persona, y acompañar profesionalmente como psicoterapeuta y psicóloga a cientos de madres, puedo confirmar que el aislamiento en la maternidad solo empeora las cosas, hacia nosotras mismas y hacia los nuestros.
El no tomar perspectiva y el estar sin parar haciendo el mismo tipo de actividad conlleva un agotamiento significativo de nuestros recursos.
Por eso, concluyo que el mero hecho de saber que habrá un espacio para ti, en el que te podrás reunir con otras madres atravesando situaciones similares, es medicina.
Automáticamente beneficia a la mente, el cuerpo, el alma y a tus relaciones.
El poder del grupo siempre será más potente que el del individuo; la tribu actúa como un facilitador o canalizador para dejar ir lo que heredamos o experimentamos y ya no nos sirve.
Patrones culturales, familiares, de género limitantes se convierten en motores de cambio, progreso y libertad.
Energía se moviliza de dentro hacia fuera; y eso nuestros hij@s, parejas y relaciones cercanas lo sienten.
Es un proceso en expansión, en cascada, que beneficia a tod@s.
Consiste solo en entregarte ese par de horas, de forma quincenal, en un espacio seguro, lleno de recursos, energía y miradas sanadoras.

6. Si algo de esto resuena contigo…

Si necesitas un tiempo para ti, para parar, para reconectar, para recargar y regresar en mejor estado a los tuyos, este es tu espacio y momento.

Conoce el taller para madres aquí y reserva tu plaza si lo sientes como un regalo para ti.

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